Recuerdo antiguo: La rutina del viaje a la escuela

Hay varios recuerdos antiguos que se me vienen a la cabeza. Un ejemplo puede ser: Cuando el transporte escolar llegaba a la entrada de mi casa y tocaba bocina. En aquel tiempo, yo tenía que estar preparado con el uniforme de la escuela, con el pelo peinado y atado (cuando tenía el pelo largo), la mochila armada… En fin, todo para no demorarme en salir.

Cuestión, cuando escuchaba a la combi, tenía que bajar las escaleras, porque vivía en un piso alto, y apresurarme hasta la puerta. Salía, luego bajaba otras escaleras muy largas hasta la vereda para después llegar a la puerta que me permitía ascender al vehículo y partir camino a la escuela. Algo monótono, ya que siempre era la misma ruta. Poco más de una hora de viaje con paradas en muchas casas, más aún teniendo en cuenta que era el primero al que pasaban a buscar.

En esa hora de viaje, primero íbamos al centro a buscar a los alumnos que asistían al Colegio Católico que estaba en las afueras, en una zona conocida como Vega San Martín. Luego, el chofer buscaba a los de los demás (laicos, ya sean públicos o privados). ¿El motivo? Las distancias. Se dirigía primero al centro educativo más alejado de la ciudad (cuyas puertas abrían tipo 7:30) y posteriormente a los más cercanos al centro, que arrancaban la jornada a las 8:00/8:15.

Entre las 8:15 y 8:30 llegaba a mi colegio, llamado Escuela del Sol. Siempre entraba tarde porque los actos de inicio de clases empezaban a eso de las 8:00. Al llegar, descendíamos del transporte en el mismo lugar y en varias ocasiones teníamos que esperar para ingresar por una cuestión de protocolo (ya que afuera izaban la bandera y no podíamos interrumpir).

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