La reconstrucción

Pensemos que un día de estos, tengas las pruebas de un crimen, así como los testimonios de testigos, familiares y amigos de la víctima; que con ellas sepas los indicios del asesinato de un hombre de 37 años, oriundo de tu mismo barrio, el de La Patria (en el sector más humilde de la ciudad).

Supongamos que compruebes que esta persona a la que mataron es alguien a quien, no hace mucho tiempo atrás, hayas amenazado de muerte en su domicilio porque te adeudara una fuerte suma de dinero, luego de que te enterases que también tenía enormes deudas con un montón de personas más. Y reconozcas en los nombres del expediente que uno de sus principales acreedores es además uno de los testigos.

Que en la nueva entrevista que realices a dicho testigo (un hombre ciego, anciano y jubilado, vecino de la víctima y presuntamente delincuente retirado), éste diga reconocerte de algún lugar por tu perfume, y que aunque no recordase de dónde, automáticamente sientas un escalofrío en tu espalda. Que además te enteres que escuchara a la víctima con alguien más el día de su muerte y te preguntes si sabe de quien se trataba, si era hombre o mujer, si era del barrio…

Que durante la entrevista en el domicilio del susodicho testigo, de repente seas interrumpido por una niña (la nieta del anciano) y te cuente que esa persona en cuestión, con ropa extravagante y multicolor, como si se tratara de un arcoíris humano visible a varios metros de distancia, hubiera sido vista junto a un perro feroz y hambriento de carne humana (bueno… pueda ser que eso de la carne humana sea una fantasía de la nieta o una posible pista, y que así lo resaltes en tu libreta de apuntes).

Que también, de acuerdo a otro testimonio, en este caso de la hermana de la víctima, descubras que el sujeto asesinado hubiese tenido lazos con una mujer de pinta más joven que él, pelirroja, con un mechón fucsia del lado derecho y el cabello rapado del lado izquierdo, y sepas a ciencia cierta (por una foto de la casa de la víctima) que es verdad que en su brazo derecho ella llevase un tatuaje extraño basado en un jeroglífico del Antiguo Egipto; y que gracias al recuerdo de los viejos expedientes de un antiguo caso, la vincules con una banda delictiva buscada por la INTERPOL desde hace muchos años.

Supongamos nuevamente que especules con que el hecho haya estado relacionado con otros eventos datados de varios años ya que, de acuerdo a fuentes policiales, el fallecido hubiera estado detenido en múltiples ocasiones (por causas que no avanzaron en la Justicia). Que incluso recuerdes conocerlo en una detensión por sus lazos con negocios oscuros y de ahí el supuesto vínculo con aquella  mujer que escuchases mencionar a través de los testigos (ya que piensas que posiblemente sea la misma).

Que leas en los testimonios de las amistades del muerto, que supieran (por sus dichos mientras vivía), sobre las amenazas de un policía corrupto y de un tercero que probablemente no sea de la zona, a quienes adeudase dinero de negocios turbios.

Que confirmes que hayan existido testigos de que por la madrugada la víctima gritase e implorase que no le hicieran nada (desde el interior de su departamento), antes de que una persona desconocida (o no reconocida) le disparase a él y a su perro (que también fue asesinado) un centenar de balas en todo su cuerpo y en las paredes de la vivienda; además de que observes en las fotografías de la escena, pedazos de hojas con notas manchadas de sangre que no hayan parecido tener sentido aunque trates de armarlas como un rompecabezas.

Hagamos de cuenta que sepas de los cabos sueltos, como el hecho de que tu arma secundaria sea del mismo calibre que el de las balas encontradas.

Imaginemos que miras a tu compañero y que le dices:

-        Pidamos una orden de allanamiento. Busquemos más pistas en las casas de los amigos por si hayamos perdido algún rastro que nos hubiera dado la identidad de la mujer o del hombre de otra zona.

Que aclares que piensas que lo del policía corrupto involucrado probablemente haya sido falso por el hecho de que el calibre de las balas, según el perito forense, no sea el mismo que el de las armas reglamentarias.

Pueda ser que convenzas a tu compañero que quizá haya sido otro homicidio más que se vinculase con un ajuste de cuentas o con sus conexiones delictivas.

Pensemos por último que sabes que seguramente estés en problemas si toda la verdad saliera a la luz y que de repente recuerdes una de las pruebas que consideraran irrelevante para la investigación, un libro de cuentos en croata que nadie se dignara a ver; allí un número de teléfono que la víctima hubiera anotado. Y sientas en tu propio pecho el golpe invisible de un disparo o cientos de disparos y en tu brazo la mordida de un perro feroz, hambriento de tu carne.

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