Deja Vu: Nuevo maquinista, vieja situación
Eran las 10:00 aquí en Campo Chico, una pequeña localidad rural de campo pero con una alta productividad económica por la actividad ganadera.
Cómo jefe de la estación, cuando sale o llega una formación ferroviaria, tengo que controlar que el tren. Eso incluye anotar el lugar de origen, el horario de llegada y si es de pasajeros o de cargas.
Desde aquí, todos los martes llega un tren 1630 proveniente de la Ciudad Capital. El mismo arrancó viaje a las 20:00 y tenía que llegar a las 08:30, pero en esta ocasión estaba llegando tarde.
Siempre veo a los mismos maquinistas y guardas, con los que me llevo bien y tengo una amistad muy importante. Siempre tenía armadas las planillas de llegada, salida y el personal; aunque nunca ponía las fechas hasta verlos.
Sin embargo, al arribar el tren noté que algo raro había. Me puse en alerta ya que por lo general siempre llegaba a tiempo. Cuando llego a la locomotora, veo que el maquinista era otro, alguien nuevo, por lo que me cambió la actitud.
—Buenas —dije con una voz de serio y una cara de enojo.
—Hola, lamento la demora —Respondió el maquinista—. Lamento la demora en llegar.
—Primera vez que te veo y llegas tarde. El habitual suele llegar en la hora exacta.
—Papá sabía que ibas a decir eso —aseguró el nuevo.
—¿Sos el hijo de Pepe? ¿Darío?
—Efectivamente —respondió—. El viejo se engripó, por lo que alguien lo tenía que reemplazar y me mandó a mí. Además es la primera vez que estoy a cargo de una locomotora pesada y no una liviana.
Después de contarme eso, empecé a sentirme un poco mal por haberme enojado con él. Es su primera vez y todos lo tuvimos alguna vez. Entonces, cambié mí cara y mostré un poco de empatía.
—No te preocupes. ¡Bienvenido a casa Darío! —Exclamé.
Acto seguido, nos abrazamos y me terminé acordando de la primera vez que vi a Pepe, hace 35 años, cuando tenía 19 años y era "el hijo del viejo jefe de estación". La situación fue calcada ya que mí viejo también lo había retado por el mismo motivo.
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